LA CONSTITUCION TIERRA

LOS ORGANOS

Los sujetos tierra tienen una debilidad natural del bazo, del páncreas, del estómago y de los tejidos correspondientes, la carne, las articulaciones, el colágeno, el sector intersticial y su metabolismo acuoso, y terminación de los nervios

LA MORFOLOGiA

Estos sujetos son brevilíneos, rechonchos, de carne espesa a menudo obesos o en buena forma.

Los rasgos de la cara son los del dilatado, cara redonda, ojos, narices y boca abiertos. Los labios y las mejillas son gruesos y puede existir papada. La tez es normal o francamente colorada, roja y pletórica. Con la edad estos sujetos que se’ denominan a menudo sanguíneos, vasculares, se confunden parcialmente con los de la constitución fuego.

Pero la tez también puede ser pálida o amarillenta en los afectados por hipertiroidismo verdadero. Esta cara y esta tez evocan un poco a la de los asiáticos.

LA MANO

La mano es gruesa, amplia, rolliza, corta, espatulada. Es el tipo de mano rolliza del obeso, pero en grados variables según el sujeto. La palma tiene una forma cuadrada con cuatro lados iguales. Los dedos son cortos y gruesos.

LOS SINTCMAS DE LA INFANCIA

El bebo tierra es un bebé grande.

El niño es con frecuencia rollito, obeso en el periodo prepuberal. Este exceso de peso se reabsorbe o no después de la adoles­cencia.

Es alegre, descuidado, fácil de educar. Frecuentemente presenta un defecto del lenguaje, saliva mucho, es un dormilón y un glotón, es goloso,     le gustan los dulces y los lácteos. Se queja de hipo frecuente, de dolores de vientre.

Sufre enuresis, sensibi­lidad respiratoria como el niño metal, pero tal vez de forma menos intensa, por lo tanto frecuentemente sufre la extirpación de las vegetaciones.

La constitución tierra es sin duda entre las cinco constituciones la que, tanto la tosferina, como las paperas sobrevienen de forma muy intensa, con fatiga prolongada en la convalescencia.

El niño tierra tiene una gran facilidad para sufrir enfermedades víricas. También es la víctima de elección de los parásitos intestinales (oxiuros, solitaria), de hongos (estomatitis micósica, micosis intestinal o cutánea).

Como el niño metal, puede ser hipermétrope, astigmático y a menudo presenta estrabismo divergente. Como él, al llegar a la puber­tad, puede tener un testículo que no descien­de una ausencia o irregularidad de las reglas.

EL COMPORTAMIENTO DEL ADULTO

Físicamente, el adulto tierra tiene una constitución más bien sólida. Resistente al esfuerzo de fondo pero no siempre inclina­do a la acción. Por el contrario es perezoso, negligente y blando.

La fatiga sobreviene en él por accesos breves e intensos cuando tiene el estómago vacio, con hambre súbito, hambre canina, cabeza vacía e imposibilidad de concentrarse. Una golosina, un dulce, un aperitivo bastan para remediarlo»

Intelectualmente el sujeto tierra está inclinado a la manipulación y comparación de ideas y matices. Un defecto frecuente sin embargo es la distracción, los olvidos, su aspecto retrasado y negligente.

Psíquicamente el sujeto tierra toma el lado bueno de la vida. Es un despreocupado y un filósofo. Algunos de ellos, sin embar­go, pueden presentar una estructura de carácter que les  lleva a la melancolía más profunda o a la alternancia de estos dos humores contrarios.

LAS ENFERMEDADES DEL ADULTO

Tendencia Al exceso de apetito, gastral­gias, gastritis, úlceras de estómago, pan­creatitis, hernias hiatales, diabetes, pre diabetes, obesidad, Celulitis, represen­tan ls vulnerabilidad constitucional de estos sujetos tierra que pueden sufrir además una colitis derecha, diarrea y estreñimiento, micosis bucal, digestiva, cutánea otra, bronquitis crónica, asma, hiperten­sión, alteraciones cardiacas, arteritis, prostatitis precoz, trastornos de la ovula­ción, de las reglas con irregularidad mens­trual, edema y aumento de peso en relación con el ciclo, frigidezo eyaculación precoz, hipotiroidismo, artrosis, eczema, soriasis, calvicie precoz, caries dentarias importan­te, sinusitis, aftas bucales, secreción excesiva de saliva, cataratas igualmente precoces.

AFINIDADES

El sujeto tierra teme sobre todo a la humedad y casi tanto al calor. Es generalmen­te poco friolero salvo cuando es un hipo­tiroideo, lo que constituye un caso espe­cial.

El calor se le sube a las mejillas, le hace transpirar y le deja somnoliento especialmente después de una buena comida de las que le gustan.

La humedad despierta sus reumatismos su asma, su bronquitis crónica, su sinusitis. El sujeto tierra prefiere el dulce. No termina una comida sin una golosina.

También le gusta azucarar más que otros el café, la cocina a la antigua, con muchas salsas y estofados.

 A él se le puede aplicar basta, bien la fórmula: vivir para comer Y comer para vivir, fórmula Inversa a de Harpagón.

Así se definen las cinco constituciones en acupuntura. En la práctica, tal un tercio, véase un cuarto de los sujetos presentan de forma caricatural una constitución única. La mayoría de las veces, estas constituciones coexisten, en número de dos o tres, para impregnar a la fisiología interna de los individuos sus características propias en la salud y la interacción compleja de la morbilidad